El informe destaca que la Unión Europea lidera con regulaciones que imponen altos costes de cumplimiento y sanciones severas, convirtiendo la adaptación en condición de acceso al mercado.
Una nueva investigación de IoT Analytics ha identificado 41 normativas clave en materia digital y de sostenibilidad (ESG) que impactarán a empresas y organizaciones en todo el mundo en los próximos años. El estudio forma parte del informe Digital and ESG Regulation Outlook 2025–2030, en el que se evaluó cada una de estas regulaciones asignándoles un índice de impacto basado en tres dimensiones: el número de entidades afectadas, la severidad de las sanciones por incumplimiento y los costes de implementación.
Los resultados del análisis destacan que cuatro regulaciones de la Unión Europea obtuvieron una calificación de impacto “muy alto” debido a su amplio alcance, elevados costes de cumplimiento y significativas sanciones asociadas. Estas son el Cyber Resilience Act (CRA), el Data Act, el AI Act y la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD).
Europa marca la pauta regulatoria global
Según IoT Analytics, el bloque comunitario está configurando de facto los estándares internacionales en ciberseguridad, gestión de datos, inteligencia artificial y sostenibilidad.
Knud Lasse Lueth, CEO de IoT Analytics, subraya que “el Digital & ESG Regulation Radar 2025 muestra con claridad que la UE está fijando los estándares globales para la regulación en IA, datos, ciberseguridad y sostenibilidad. Entre estas normativas, el Cyber Resilience Act destaca por exigir atención inmediata, ya que obliga a las empresas a adaptar sus stacks tecnológicos en los próximos dos años o corren el riesgo de quedar fuera del mercado europeo. Aunque el cumplimiento puede resultar oneroso y limitar la innovación en Europa, esta regulación también acelera la adopción de tecnologías críticas; por ejemplo, el requisito del CRA de contar con capacidades de actualización seguras”.
Costes crecientes y riesgos estratégicos
Por su parte, Justina-Alexandra Sava, analista de mercado en IoT Analytics, advierte que el impacto de estas normativas se traduce en una carga económica creciente para las compañías, pero también en una condición ineludible para operar en determinados mercados.
“El cumplimiento no solo eleva los costes, sino que se convierte en requisito de entrada, especialmente en la UE. Los marcos sancionadores combinan multas con posibles prohibiciones de productos, creando riesgos estratégicos y operativos significativos para las empresas que no estén preparadas. El problema es que muchas de estas normativas aún carecen de claridad, lo que obliga a las compañías a planificar costosas adaptaciones sin contar con directrices completas. Esto empujará a las organizaciones a asumir mayores costes de cumplimiento y a adoptar una gestión de riesgos más proactiva”, apunta Sava.
Relevancia para el sector IoT
El informe de IoT Analytics tiene una especial importancia para el ecosistema IoT, donde fabricantes, integradores y proveedores de servicios tecnológicos deberán ajustar sus desarrollos a nuevas exigencias regulatorias. El Cyber Resilience Act, por ejemplo, afectará de manera directa a la seguridad de los dispositivos conectados, imponiendo criterios de actualización y protección frente a vulnerabilidades como condición para su comercialización en la Unión Europea.
Con estas conclusiones, IoT Analytics advierte a las empresas que el horizonte regulatorio de los próximos cinco años estará marcado por un mayor escrutinio en materia digital y de sostenibilidad, lo que convertirá el cumplimiento en un factor determinante para competir en los mercados internacionales.
(IoT Analytics)